Opinión del Día

Arsenal / ¿Quién pompó? / Francisco Garfías

Andrés Manuel López Obrador preguntó a dos de sus críticos más puntillosos: Carlos Loret de Mola y Víctor Trujillo, el buen Brozo: ¿Quién pompó? ¿Quiénes producen su programa? El Presidente quería saber de dónde sacan el financiamiento para “golpear” a su gobierno. “Es la transparencia”, argumentó en la mañanera. Y es que a AMLO no le cabe en la cabeza que haya críticas porque las cosas van mal en la 4T; que se destaque la falta de resultados en áreas críticas como salud, economía, segundad. Le molesta que se exhiban actos de corrupción de uno de sus allegados, como es su hermano Pío, el que vimos en un video cuando recibió dinero de David León, en ese entonces colaborador del entonces gobernador de Chiapas, Manuel Velasco. Detrás de las críticas que le hacen, AMLO sólo ve pesos y centavos; periodistas y columnistas vendidos, medios que lo critican porque, dice, acabó con los privilegios de la era neoliberal. (Excélsior)

Sobreaviso / La cruda de la fiesta / René Delgado

Quizá por el ansia de creer que, por fin, el voto contaba y se contaba, la noche del 2 de julio del 2000 se declaró la jornada electoral como “La Fiesta de la Democracia”.​ No era para menos. Con estruendo jubiloso caía el telón del fraude como la expresión más siniestra y acabada del engaño, bajo el cual y por décadas vivió frustrado el anhelo ciudadano de ver garantizado su derecho a decidir quién debía gobernarlo y representarlo y a participar en las grandes decisiones nacionales. Sin embargo, lograda la transición, se aflojó el paso en la consolidación de la democracia y, hoy, el arranque del proceso electoral 2021 despide un tufo -por decir lo menos- incierto. En todo caso, parece la cruda de aquella fiesta. Lo más inverosímil de esa circunstancia es que quienes imprimen ese sello a los comicios, cuya fecha de inicio es pasado mañana, son precisamente aquellos que deberían cuidarlos con esmero. (Reforma)

Corolario / Informe sin debate / Raúl Contreras

Informe sin debate. El pasado 1 de septiembre tuvo verificativo en el Palacio Nacional una ceremonia relativa al Segundo Informe de Gobierno del Presidente de la República. Fue un evento que tuvo como único acto el pronunciamiento de un discurso breve por parte del mandatario ante invitados especiales

-escasos hoy más que nunca por las circunstancias de la pandemia- y medios de comunicación. El​ informe presidencial ha dejado de ser un ejercicio republicano y democrático, para transformarse en un acto de democracia directa, que, en esencia, sigue siendo un ritual para ensalzar al Presidente.​ Se ha disipado la oportunidad de poder establecer un diálogo directo y público entre los órganos de poder del Estado Mexicano. Como Corolario las palabras del ensayista francés Joseph Joubert: “Es mejor debatir una cuestión sin resolverla, que resolver una cuestión sin debatirla”. (Excélsior)

Paralaje / Gasto y dispendio / Liébano Sáenz

No le falta razón al Presidente en lo referente al excesivo gasto público de los altos funcionarios y en las numerosas entidades públicas autónomas o independientes creadas en el proceso de desconcentración del poder.

Al amparo de los elevados precios internacionales del petróleo que ocurriría a principios de siglo, el gobierno pudo fondear la diversificación y modernización de la administración pública. El gasto corriente se incrementó significativamente, pero no solo del gobierno federal, también el de los estados, municipios y el del Poder Legislativo. Ya​ no hay riqueza petrolera, ni la habrá. El llamado del secretario de Hacienda de reducir el gasto atiende a la nueva realidad del país y de la economía nacional. El desafío hacia adelante es la optimización del gasto y que su reducción no afecte la calidad de los servicios públicos ni la tarea de las instituciones. (Milenio Diario)

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